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Dios tenía un plan para liberar a un hombre que había estado endemoniado en la región de Gadara. Había una misión y ellos iban en la dirección correcta. Dios lo sabía, Jesús lo sabía, pero el infierno también lo sabía así que puso una tormenta para evitar que esa misión se completara. Es interesante ver que después de haber pasado al otro lado del mar y haber completado la misión de liberar a este endemoniado, él empezó a publicar en Decápolis las cosas grandes que Dios había hecho con él y dice la Biblia que TODOS se maravillaban. No era una pequeña villa. Se trataba de un grupo de diez ciudades de la frontera oriental del Imperio romano. Estas ciudades se agruparon debido a su idioma, cultura, situación y estatus político. Fue el centro de la cultura grecorromana en una región poblada desde la antigüedad por pueblos de lenguas semíticas (nabateos, arameos, judíos). Y todos se maravillaron al escuchar al endemoniado gadareno. Y eso sucedió justo después de la tormenta. En la vida se van a presentar tormentas, pero no quiere decir que vayas en la dirección equivocada. De hecho, muchas veces el propósito que Dios tiene para tu vida está allí, justo detrás de esa tormenta. A veces fallamos en ver que la bendición está a sólo una tormenta de distancia.