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Aunque podamos ir olvidándonos de grandes banquetes, de cotillones y de cualquier iniciativa que conlleve aglomeraciones como los espectáculos o los mercados navideños, al menos del modo en que los conocíamos hasta ahora, nadie dice que tengamos que renunciar a este periodo del año tan especial. Algo que nos recuerda el Dr. Javier Quintero, director médico de Psikids, quien nos anima a prepararnos para celebraciones más íntimas sin renunciar a su esencia.

Si el confinamiento de marzo nos sirvió para pasar más tiempo con los hijos, reflexiona, estas fiestas pueden ser una nueva oportunidad para reforzar tales lazos familiares, redescubrir el significado de estos días y compartir los anhelos de paz, esperanza y cuidado del prójimo. Y bajo el escenario actual la mejor manera de velar por los demás es quedarse en casa y evitar viajes y reuniones innecesarias.

1. Aceptar la situación y adaptarnos a ella
Es importante, según nos explica la psicóloga sanitaria de Cepsim, Lidia García Asensi, hacerse a la idea y aceptar que este año la época navideña será muy diferente a lo que conocemos. Esto nos ayudará a amoldarnos a la realidad de lo que está ocurriendo y, por tanto, a buscar otras opciones para aprovecharla del modo más satisfactorio.

2. Anticiparnos a los acontecimientos
La psicóloga y pedagoga del Centro Bilbao, Beatriz Alonso, considera de gran ayuda que seamos capaces de anticiparnos mentalmente a las circunstancias que dominarán la Navidad del coronavirus, lo cual no debe impedirnos centrarnos en el día a día ni en las pequeñas cosas que sí podemos seguir haciendo. Ya tendremos oportunidades para llevar a cabo celebraciones, pero actualmente lo más importante es cuidar de nosotros y, sobre todo, de los más vulnerables

3. Aportar seguridad a los niños y comunicarnos con ellos
En relación a los niños, prosigue, si sus adultos de referencia están bien y no muestran excesiva preocupación ni sentimientos descontrolados, ellos lo estarán también. Lo más importante es que se sientan seguros y eso es algo que depende los que compartimos el día a día con ellos. Algo muy útil al respecto, tal y como indica la psicóloga Carolina Barrios, es comenzar a hablar ya con nuestros hijos sobre el tema.

Por otra parte, podemos animarles a hacer tarjetas y regalos para aquellos con los que no podremos juntarnos durante tales fechas, algunos por las correspondientes restricciones y otros porque ya no están entre nosotros. Mientras decoramos la casa, se puede conversar sobre la necesidad de ser creativos y animarlos a que se imaginen cómo pueden ser estas fiestas tan diferentes