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Muchas personas en este tiempo no ven más que un final sin esperanza; los creyentes, en cambio, se regocijan en una esperanza sin final.

Te has preguntado alguna vez ¿Por qué colocó Jesús la esperanza al lado de la fe y el amor? Tal vez es tan simple como esto: Aun cuando parece frágil y desesperada, la esperanza es la expectativa de que lo que se desea se puede lograr. La esperanza piensa que todo saldrá bien, que sí existe un futuro seguro, que lo mejor está por venir.

Necesitamos estar llenos de esperanza hoy en día. Y contagiar a los a los que nos rodean.
Porque la esperanza le da sentido a nuestra vida, cuando vemos que el futuro es incierto tenemos que tener la certeza que el mañana será mejor .

La esperanza nos llena de fuerza, para batallar y alcanzar nuestros sueños, la esperanza nos enfoca al futuro y nos hace ver que hay un mañana interesante, la esperanza nos hace vivir con optimismo y nos hace encontrar más razones para vivir, con esperanza podemos seguir batallando.

Cada vez que estemos en un momento de prueba o en medio del desierto, no hagamos lo que hizo el pueblo de Israel, quejarse, llorar y tener miedo. Nosotros no debemos actuar así lo que debemos hacer es creer, confiar y esperar en Él.

Sabes, Dios no nos va abandonar él es nuestro padre bueno, tenemos que seguir confiando en Dios en medio de lo que estemos viviendo, ya sea prueba, desierto, pandemia, crisis económica, o crisis política. Otra cosa tengamos mucho cuidado con la queja, con los pensamientos de escasez y con lo que sentimos como el miedo, la incertidumbre porque todo esto nos hace tomar decisiones equivocadas.

Sabes, muchas cosas son posible para la persona que alberga esperanza. Más cosas aún son posibles para la persona que posee fe. Y todavía más son posibles para quien sabe amar. Sin embargo, todo es posible para la persona que practica estas tres virtudes.

Tener esperanza te dará valentía. Estarás protegido y descansarás seguro.

Job 11:18