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El dolor físico es una señal de alarma de que algo no está bien en nuestro organismo. Pero el dolor emocional es algo diferente, ya que no es causado por algo que ha dañado nuestro cuerpo, sino por algo que ha herido o afectado nuestras emociones y nuestros sentimientos. Este dolor es causado por situaciones tales como la muerte de un ser querido, una decepción o traición en una relación sentimental o de amistad, la infidelidad matrimonial, la pérdida de un empleo, etc.

Este tipo de dolor si no es atendido y superado puede afectar profundamente nuestra vida, a tal grado de llegar a tomar decisiones tan negativas como el suicidio. Todo esto nos debe hacer comprender que el dolor emocional es algo con lo que no podemos ser indiferentes, tenemos que tomar acciones para ser libres de ese dolor emocional de nuestra vida. El dolor emocional es algo que generalmente tratamos de ocultar o disimular en nuestra vida, y es por eso que muchos aparentan estar siempre bien, siempre alegres, aunque por dentro están destruidos.

Tenemos que reconocer ese dolor para poder ser sanados, para poder enfrentarlo y superarlo con la ayuda de Dios. El dolor emocional se agrava aún más cuando sientes que nadie te comprende, que quizás a nadie le importa lo que estas sintiendo, que en lugar de apoyo o consuelo lo que encuentra son burlas, críticas y falta de empatía.

Es por eso que tenemos que buscar al que, si nos comprende, y nos comprende porque él Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Es por eso que él sabe cómo te sientes y te puede ayudar, ese alguien es nuestro Señor Jesucristo.

Sabes, es maravilloso saber que, a pesar de lo doloroso, o difícil que pueda ser lo que hoy estamos viviendo o enfrentando DIOS está contigo para consolarte, para fortalecerte y para sostenerte (Isaías 41;13) Dios tiene disponibles para cada uno de nosotros los recursos espirituales para que podamos superar las crisis, las pérdidas y los cambios en nuestra vida

Dios es el consuelo que nuestra vida necesita en los momentos de dolor. si venimos a él con nuestras heridas del alma, él nos sanará. Si ponemos nuestras preocupaciones y angustias en las manos de nuestro Dios él nos llenará de su paz que sobrepasa todo entendimiento humano, Si sientes que ya no puedes más con el dolor de tu alma, ven hoy mismo a Jesús, permite que él te sane y te restaure, que quite tu dolor, Si estás alejado de los caminos del Señor, pídele perdón y acércate a Dios. Ahora es el mejor momento para recomenzar. Nuestro Dios es bueno y misericordioso. Entrégale tu vida y tu dolor hoy al Señor