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Sabes, los funambulista o sea los que caminan sobre una cuerda tienen que mantenerse enfocados en un único punto, mientras llevan a cabo la peligrosa caminata; de eso depende su vida. ¿Cuán importante es el que vivamos enfocados? ¡Todo depende de eso! Hebreos 12 nos exhorta a que nuestro mayor enfoque sea el poner la mirada en Jesús.

El texto también nos exhorta a que hay dos cosas esenciales que tenemos que sacar de nuestra vida: el pecado, y las cargas innecesarias. Compara, también, la vida como una carrera de resistencia, la cual tenemos que seguir hasta el final. ¿Cómo? Enfocados en Jesús: en su ejemplo de vida, y en su continua presencia en esta travesía, la cual se da en medio de oposiciones, distracciones, dificultades y estados de ánimos cambiantes. El vivir enfocado es no mirar hacia atrás ni volver al pasado.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo a lo que está delante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!

Filipenses 3:13-14

Tampoco hará que nos detengamos: el Señor dijo a Moisés: ¿Por qué me pides ayuda? ¡Ordena a los hijos de Israel que sigan su marcha!» (Éxodo 14:15). El pueblo de Dios no puede detenerse cuando Dios ha dado una orden de marchar. No podemos desenfocarnos también por los vientos que nos azoten. Cuando Pedro vio a Jesús caminar sobre las aguas pidió a Jesús permitirle caminar hacia él. Fue un acto de fe, que inició cuando estuvo dispuesto a salir de la barca para llegar a Jesús. ¿Pero qué nos dice el relato? Pero al sentir la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó: ¡Señor, sálvame! Al momento, Jesús extendió la mano y, mientras lo sostenía, le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?» (Mateo 14:28-31).

El miedo hunde, pero la fe en Jesús nos hace creer, confiar y atrevernos a hacer lo que en lo natural parece imposible.

Jesús enfrentó todo tipo de oposición para que no se completara su obra redentora. Pero nada impidió que culminara con un ¡Consumado es! Es decir, ¡todo se completó! No temas entonces, no te canses, no te desanimes, ni te rindas. Desenfócate de lo que no te edifica, y fija tu mirada en Jesús el autor y consumador de la fe.