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En estos momentos tan difíciles para nuestra Arequipa queremos decirte que no importa si los problemas son pequeños o grandes o si las consecuencias parecen imposibles de soportar, nuestro Dios es la única fuente de verdadera seguridad y podemos confiar en Él. Dios cuida de nosotros, Dios nos protege de todo mal como lo menciona el Salmo 121. Los creyentes sufrimos como todos los demás, pero lo podemos hacer con la paz que Dios nos da al saber que nuestro Padre Celestial está al pendiente de nosotros

Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Tim. 1:7) lo que nos permite enfrentar las circunstancias confiados y en completa paz (Isaías 26:3)

En tiempos de crisis, nuestro genuino amor por los demás es la luz a un mundo oscurecido por los problemas. Este amor es concreto y tiene como ejemplo máximo el amor que Jesús nos demostró al morir por nosotros en la cruz. Quizá una muestra que puede parecer sencilla, pero es fundamental en estos momentos es mantener nuestra “sana distancia” de los demás no necesariamente para cuidarnos a nosotros mismos sino para cuidar a los demás. Un arequipeño que ama a Dios y a su prójimo es precavido, responsable y brinda su apoyo a quien necesita ayuda. Nuestra perspectiva y misión debe ser el bien común y necesitamos hacer lo necesario para proteger el bienestar de los demás.

Y las tres virtudes que tenemos que practicar en este tiempo son la fe, el amor y la esperanza. Nuestra fe en Cristo nos sostiene, nuestro amor por Dios y por los demás nos define y nuestra esperanza nos alienta a seguir adelante en medio de las dificultades. Nunca perdamos la fe, el amor, y la esperanza. Juntos podemos alcanzar grandes cosas, juntos saldremos de esta

Los ciudadanos íntegros son de beneficio para la ciudad y la hacen prosperar, pero las palabras de los perversos la destruyen

Romanos 15:19-21